Al comensal se le conquista por la vista. El emplatado es la primera impresión que tenemos de una comida y tiene una gran incidencia a la hora de que un plato nos parezca apetecible o no. Sin embargo, cuando cocinamos en casa, el resultado final a menudo no luce como nos gustaría.
A continuación, te proporcionamos unas cuantas nociones para que estas Navidades destaques con la presentación de tus platos de carne.
La técnica de emplatar
Esta técnica va mucho más allá de colocar la comida en el plato: es un arte que requiere altas dosis de creatividad y precisión.
En los últimos años, la presentación y composición de los platos en la cocina contemporánea ha adquirido una gran relevancia y ha avanzado mucho. La moda actual se decanta por una decoración sencilla, sin demasiadas florituras.
Si quieres sorprender a tus invitados durante las fiestas, te recomendamos pensar en el emplatado como lo haría un auténtico chef. Prepara una buena mise en place, es decir, dispón todas las elaboraciones de manera organizada y ordenada, para que te resulte más cómodo emplatar.
Utensilios necesarios para un buen emplatado
Puedes ayudarte de unas pinzas para colocar con precisión los distintos ingredientes (sobre todo cuando son pequeños, como brotes o flores comestibles).
Para sacarle todo el partido a las deliciosas salsas, cualquier maestro del emplatado debería tener en su cocina una manga pastelera, un biberón, un pincel y una brocha. Pero, si no dispones de estos utensilios, con una cuchara también puedes pincelar el plato.
Ten en cuenta que la salsa debe ser espesa para que se mantenga en la posición que quieres; de lo contrario, se desparramará por el plato y el resultado dejará mucho que desear.
La vajilla
Cualquier presentación mejora con una buena vajilla. Apuesta por los colores neutros y lisos. Actualmente está muy de moda servir la comida en platos de cerámica artesanales: cada uno es diferente y proporciona al comensal una sensación de artesanía y singularidad que potencia la experiencia gastronómica.
Cuando emplatas, tienes que sacar tu vena más artística. Imagina que el plato es un lienzo en blanco y que, a través de la disposición de los elementos, el juego de volúmenes y texturas, el color de los ingredientes y los toques decorativos finales vas a transmitir un mensaje al comensal. Ten en cuenta que el tipo de vajilla que uses condicionará el resultado final.
Las claves de un buen emplatado
Es importante que todos los ingredientes del plato combinen entre sí y que haya un punto de unión entre ellos (por ejemplo, una salsa que ligue el conjunto). Si colocas algo que no tiene sentido puedes estropear la receta. Y, por supuesto: recuerda que los elementos decorativos también deben ser comestibles.
Juega con los volúmenes y las texturas de los alimentos para divertir al paladar: combina verduras o tejas de queso crujientes con la ternura de la carne y añádele una salsa cremosa.
Y, como el emplatado es, ante todo, una técnica visual, el colorido del conjunto también es importante. Apuesta siempre por los colores naturales (el marrón y el rojo de la carne) y, cuando el plato lo requiera, añade un pequeño toque de verde para aportarle frescura.
Asegúrate de limpiar bien los bordes de la vajilla antes de llevarla a la mesa. Así evitarás marcas de huellas dactilares y salpicaduras.
Ideas de emplatados
En este punto puedes dejarte llevar por la creatividad (pero sin pasarte y caer en el barroquismo). Te aconsejamos ensayar diversos emplatados hasta dar con el que más te convenza.
Uno de los más usados por los grandes chefs es el simétrico, que reparte los ingredientes de manera equitativa en el plato. Si colocas dos piezas de carne, quedarán una al lado de la otra a la misma altura. A ojos del comensal, el resultado es equilibrado.
También puedes optar por la solución contraria con el original emplatado asimétrico: es una opción muy dinámica que busca romper con la monotonía creando un aparente desorden en la presentación.
Para vajillas redondas o cuadradas, otro tipo de emplatado que funciona bien es el transversal: consiste en componer una X con los distintos alimentos que conforman el plato. El elemento central —en nuestro caso, la carne— se situará en el cruce de la intersección, por lo que visualmente tiene mucho impacto.
Por último, si el plato es rectangular, el emplatado horizontal es una opción muy resultona: como su nombre indica, se trata de presentar todos los elementos del plato de manera horizontal. Funciona muy bien con las carnes previamente cortadas, y el resultado es elegante y fino.
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